CARMINA, COCINERA Y GUARDESA DE LA ESTACIÓN DE TVE EN EL PICO GAMONITEIRO -1.791 M. - (QUIRÓS)

Carmina Ruíz Suárez, cocinera de la estación TV en el Gamoniteiru:


    Hoy queremos ofreceros la semblanza de otra mujer riosana que durante quince años ejerció como cocinera y guardesa en la estación de TVE del pico Gamoniteiru (Quirós), a 1.791 m de altitud, en la Sierra L´ Aramo, además de otros cinco años en el Centro Territorial de TVE en Oviedo.
    Nos referimos a Carmina Ruíz Suárez (86 años). Carmina nació en Grandiella el 9 de octubre de 1931, dentro de una familia de nueve hermanos, fue la mayor de las hermanas. Era hija de Juan Ruíz Rábago y Ludivina Suárez Otero.
    Su relación con el trabajo en la estación de TVE del pico Gamoniteiru, en plena Sierra L´ Aramo, comenzó en 1972. En la estación necesitaban una cocinera para garantizar los relevos y encargaron a uno de los guardas, Pedro, de Muriellos (Quirós), que buscara a una persona para el puesto. Pedro, hermano de Matilde -casada con Constante Les Texeres-, decidió buscar en Riosa.
    Una vez allí contactó con Ramón Suárez, a quien conocía. Fue Ramón quien le habló de Carmina. En un primer momento, Carmina tuvo algunas dudas, algo perfectamente comprensible si se tiene en cuenta que el trabajo, aunque bueno, debía desempeñarse en un edificio aislado a 1.791 metros de altitud, en plena Sierra del Aramo, y, en principio, siendo una mujer -o dos- entre muchos hombres. Además, en invierno existía la posibilidad real de quedar aislados durante varios días a causa de la nieve.
    Sin embargo, finalmente se decidió y a los tres días ya estaba trabajando en la estación de TVE.
    Cuando llegó, la otra cocinera era Josefina, de Bárzana, a quien acompañaba su marido Marcelino. Inicialmente Carmina trabajó allí durante trece meses, periodo en el que en ocasiones llegó a quedar como única cocinera.

    Por aquel entonces su marido, Pepe “La Partayera”, estaba de baja por larga enfermedad. Cuando Carmina llegó había dos turnos de técnicos, dos de ayudantes y dos de guardas; posteriormente llegaron a ser cuatro turnos de cuatro personas.
    Tras esos trece meses su marido volvió a trabajar en la mina y Carmina decidió dejar el empleo en el Gamoniteiru. Sin embargo, en 1976 las circunstancias cambiaron: el personal de la estación aumentó -tanto técnicos como vigilantes- y el número de cocineras llegó a ser seis, lo que permitía establecer relevos y descansos. Además, en ocasiones la acompañaba su marido, Pepe. El sistema de trabajo consistía en quince días de servicio y quince de descanso.
    Aunque su función oficial era la de cocinera, en realidad realizaban todas las tareas propias de una casa: hacer las camas, lavar la ropa, poner la mesa, limpiar, etc.
    Esta situación se mantuvo hasta que fueron a Madrid para realizar un examen. Allí les preguntaron por las funciones que desempeñaban y, al conocer el trabajo real que realizaban, les dijeron que la categoría que les correspondía era la de “guardesa”, denominación que adoptaron desde entonces.
    En otoño se realizaba una compra general de productos no perecederos, mientras que los alimentos perecederos los subía diariamente el vehículo todoterreno que prestaba el servicio de abastecimiento.
    El principal problema, además del aislamiento propio de un centro de trabajo situado a 1.791 metros de altitud, eran las fuertes nevadas invernales. Cuando esto sucedía los vehículos no podían subir hasta el Gamoniteiru, sobre todo en los primeros años, ya que no existía máquina quitanieves; más tarde la situación mejoró algo.
    Carmina recuerda que en varias ocasiones tuvo que subir o bajar andando hasta el Alto de La Cobertoria (unos 7 km) en medio de la nieve. En algunas ocasiones llegaron a permanecer aislados durante un mes e incluso hasta cuarenta y cinco días. Cuando sucedía esto, los días de descanso se correspondían con el tiempo que habían permanecido aislados.
    Cuando falleció su madre, Carmina estaba de servicio. Avisaron durante la noche, pero como ya estaba acostada no le dijeron nada. A las seis de la mañana fueron a buscarla; el todoterreno no pudo subir por la nieve y tuvo que bajar andando hasta el punto donde estaba el vehículo.
    Recuerda también que, cuando murió Manolito, el de Lolita, en un accidente en la mina, bajaron con una gran nevada hasta el Bar de Armá, atajando en vertical desde el muro hasta la casa de Manolín el Camineru, situada cerca de la actual desviación hacia el Alto del Cordal por Espines de Foz.
    Otro recuerdo imborrable fue cuando enfermó estando en la estación. Ni el todoterreno podía subir ni el helicóptero podía acercarse debido a la intensa niebla. Al tercer día el cielo se abrió y un helicóptero, con un médico a bordo, pudo posarse en el Picu Gamoniteiru, junto al edificio, trasladándola después al helipuerto de la Policía Nacional en Oviedo, cerca del hospital. Durante aquellos días de enfermedad recuerda con cariño el trato que le dieron sus compañeros.
    Durante el largo periodo en que hubo personal permanente en la estación, aunque el acceso era restringido y las comunicaciones se realizaban únicamente por radio, en muchas ocasiones prestaron ayuda a ganaderos o a personas que se extraviaban en la sierra por las malas condiciones meteorológicas.
    Contaba Ramón Suárez, taxista en Riosa durante muchos años, que en cierta ocasión un grupo de ganaderos de Felguera había subido a atender al ganado. El tiempo empeoró bruscamente: niebla intensísima y lluvia. Cuando fueron a reunirse para regresar, faltaba uno de ellos. Buscaron sin éxito y finalmente decidieron acudir a la estación de TVE del Gamoniteiru para pedir ayuda.
    Querían que desde allí llamasen a un taxi para regresar rápido a Riosa y organizar una búsqueda. Sin embargo, en la estación no había teléfono, solo radio. El personal encontró una solución: emitieron un mensaje a través de Radio Nacional solicitando que Ramón, uno de los taxistas de Riosa, acudiera al Gamoniteiru.
    La mujer de Ramón, Mari, estaba escuchando la radio cuando oyó el mensaje. Al principio quedaron sorprendidos, pero el aviso se repitió a los pocos minutos. Ramón cogió el taxi y, en “un día de perros”, a pesar de los reparos de su mujer, salió hacia el Gamoniteiru. Tardó mucho en llegar; la niebla apenas permitía ver un metro por delante del coche. En primera marcha durante casi todo el trayecto desde el Alto de La Cobertoria, finalmente consiguió llegar y trasladó a los ganaderos a Riosa.
    Nada más llegar fueron a casa del ganadero que faltaba, el de mayor edad. Estaba en la cama durmiendo. Cansado de esperar y viendo el mal cariz del tiempo, decidió bajar por la Cueña de Covariega hasta La Balsa y Felguera.
    La relación diaria entre técnicos, guardas y cocineras era muy cordial; formaban prácticamente una familia. De hecho, todavía hoy se reúnen todos los años. Su condición de mujer entre tantos hombres nunca supuso ningún problema.
    En 1989 Carmina dejó el Gamoniteiru y pasó a trabajar en el Centro Territorial de TVE en Oviedo, primero en Valentín Masip y después en Sabino Fernández Campos, en Santullano.
En total trabajó unos veinte años para TVE: quince en el Gamoniteiru y cinco en Oviedo. Se jubiló por enfermedad a los 63 años, en 1994.
  Las condiciones de trabajo eran duras, especialmente por el aislamiento, pero las condiciones económicas eran buenas. Recuerda que en diciembre de 1989, entre la paga ordinaria y la extraordinaria, llegó a cobrar unas 90.000 pesetas.
    El trabajo ocupaba prácticamente todo el día. Solo tenían algunos momentos de descanso después de comer y, naturalmente, sí podían ver la televisión.
Carmina conserva con mucho cariño las placas de reconocimiento que recibió de Retevisión y de sus compañeros con motivo de su jubilación, además de otros regalos, como un juego de plumas de escribir.
    La época más dura era el invierno, por la nieve. También las tormentas, ya que alrededor de la estación se producía un auténtico infierno de rayos, que llegaban a estrellarse en los picos cercanos y que incluso llegaron a matar varias vacas en temporada de pastos.
    La estación debía permanecer en servicio día y noche. Si se producía un fallo eléctrico, entraban en funcionamiento los potentes generadores del sótano.
    La emisora del Gamoniteiru era considerada un lugar estratégico, por lo que, además de los guardas, en determinadas fechas se reforzaba la vigilancia con Guardia Civil o Ejército (1º de mayo, discursos del Jefe del Estado, etc.).
Entre las muchas anécdotas que recuerda, hay una especialmente curiosa.
Era un 1º de mayo y al anochecer comenzó a nevar. Aquella noche estaban solo los técnicos, los guardas y Carmina. Mientras miraba nevar por la ventana vio acercarse a una persona totalmente embarrada y vestida con un uniforme extraño. Avisó rápidamente a los guardas.
    Ante la posibilidad de que pudiera tratarse de algún tipo de trampa, tomaron precauciones antes de abrir. Cuando hablaron con él descubrieron que se trataba de un empleado de una funeraria de Madrid. Había llevado el cadáver de un fallecido en la cárcel desde Madrid a Bárzana de Quirós. Allí le dijeron que para regresar no hacía falta volver hasta Oviedo, que podía hacerlo por La Cobertoria.
    Pero entonces no existía GPS y la niebla lo desorientó. Al llegar al Alto de La Cobertoria tomó por error el desvío hacia el Gamoniteiru. En el kilómetro 6, casi bajo la estación, la nieve le impidió continuar y al intentar dar la vuelta el coche funerario se salió de la carretera.
    La escena debía de ser impresionante: un coche funerario varado casi en la cima del Gamoniteiru, en plena nevada.
    Probablemente al ver alguna luz decidió subir hasta la estación. Tras comunicar el caso al jefe de emisora, los guardas recibieron autorización para intentar ayudarle. Bajaron hasta el vehículo, pero no lograron sacarlo.
    Carmina, mientras tanto, se quedó sola en la estación y llegó a imaginar que todo podía ser una trampa para sacar a los guardas del edificio. Finalmente, sobre las dos de la madrugada regresaron todos.
    Carmina le preparó algo de cenar y una cama. El hombre pasó mala noche. Le secaron y limpiaron la ropa y, a la mañana siguiente, el todoterreno de la estación consiguió remolcar el vehículo con un cable, permitiéndole regresar a Madrid.
    Poco tiempo después recibieron una gratificación por correo en agradecimiento por la ayuda prestada.
Carmina aún recuerda perfectamente a muchos de sus compañeros:
Ingeniero
Cecilio Suárez (Oviedo)
Jefe de emisora
Manuel Pulgar
Técnicos
Vicente, Luis, Amado, Pepe Luis y Javier
Ayudantes
Manuel Meredith, Andrés Piquero, Montoto y Ángel
Guardas
Orestes, Fidalgo, Reinerio y Pedro
Cocineras
Josefina (Quirós), Carmina (Riosa), Soledad (Pola de Lena), Eloina (Figaredo), Josefina (Pajares) y Aurita (Pajares).

Carmina Ruíz Suárez, en su casa de Riosa, repasa alguna de las fotos que conserva de su estancia en la estación de TVE en el Gamoniteiru, de sus compañeros etc.:



Trás esta foto idílica, se ocultan condiciones muy duras para el trabajo y mucho sacrificio. 
Las condiciones en la Estación de TV del Gamoniteiru -1.791 m. - (Quirós), donde trabajó Carmina durante quince años como cocinera y guardesa, en la época invernal, eran muy duras:



Carmina Ruíz Suárez, en su casa de Riosa, repasa alguna de las fotos que conserva de su estancia en la estación de TVE en el Gamoniteiru, de sus compañeros etc.:



Un día soleado, en la parte exterior de la Estación de TVE del Gamoniteiru:


Estación de TVE del Gamoniteiru en 1976:


Carmina, en un día soleado, en la parte exterior de la Estación de TVE del Gamoniteiru:



Estación de TVE del Gamoniteiru, en los primeros años:


Estación de TV del Gamoniteiru - Quirós - (1.791 m) vista desde el picu La Xistra 1.765 m.)- Riosa -, en la actualidad:


Estación de TV del Gamoniteiru - Quirós - (1.791 m) , en época invernal:


Estación de TV del Gamoniteiru - Quirós - (1.791 m) , en la actualidad:


Edificio de la Estación de TVE en el Gamoniteiru (Quirós), en los primeros años:


Estación de TV del Gamoniteiru - Quirós - (1.791 m) , en época invernal:


Cruz del Picu Gamoniteiru (1.791 m) en época invernal:


Estación de TV del Gamoniteiru - Quirós - (1.791 m) , en época invernal:


Carmina Ruíz Suárez, el día de su jubilación:


A situaciones como estas tenían que enfrentarse los vehículos todo terreno que subían hasta la Estación de TVE del Gamoniteiru (Quirós), cuando ya había máquinas quita-nieves:


Estación de TV del Gamoniteiru - Quirós - (1.791 m) , en época invernal, en la actualidad:


Estación de TV del Gamoniteiru - Quirós - (1.791 m) vista desde el picu La Xistra 1.765 m.)- Riosa -, en época invernal:


A situaciones como estas tenían que enfrentarse los vehículos todo terreno que subían hasta la Estación de TVE del Gamoniteiru (Quirós), cuando ya había máquinas quita-nieves:


Placa regalada a Carmina por sus compañeros de trabajo en el momento de su jubilación:



Bandeja regalada a Carmina por Retevisión en el momento de su jubilación:




Placas y regalos para Carmina con motivo de su jubilación de Retevisión y de sus compañeros de trabajo:

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